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  • Valentina Ramírez Zapata

5 meses.

En Agosto, sentados en un aeropuerto, los tres decidimos comenzar este viaje. Cada uno dejar algo y aportar algo, con el sueño de dejarlo todo para dedicarnos a servir a través de Transhuella.


Fácil no ha sido, fácil nunca es dejar una zona de confort, fácil no es salir a vender, fácil no es dormirse pensando que ya lo que haces no es para ti, es para los demás y por los demás. Pero de eso se trata tomar decisiones y arriesgarse, no aventurarse, porque esta vez no hay espacio a errores, cansancio o desistimiento.


Se trata de ellos.

En La Boquilla

de ellos...


Luisito Chevere, Obidio y Juanes

Y de ellas, Rocío y Rosalba...



Han sido cinco meses de aprendizajes, cinco meses de escuchar que esto es un juego y un capricho, pero también han sido cinco meses de enamoramiento consciente, de un amor que se fortalece con los días, con las visitas, al despertar pensando en el próximo proyecto que garantice la sostenibilidad para seguir dejando una huella en el mundo.


Comenzamos como no lo imaginaríamos, de la mano de Casa Luker. Yendo a esa reunión sólo podía pensar en lo bendecidas que éramos y en la gran oportunidad que la vida nos estaba dando.


Lo único que podemos hacer hoy es dar las gracias por un equipo maravilloso que se consolidó en poco tiempo, un equipo basado en el amor y el respeto a las capacidades de cada uno, en Transhuella todos tenemos un espacio. Con bebé a bordo, Nati no dudo un segundo en aventurarse, Dani y Diana, comprometidos desde la primera llamada, Manu y yo con la nostalgia de quien no cree lo que comienza a consolidarse. 


Primer viaje a Necoclí

Esto queríamos escribirlo sólo para contarles lo que han sido cinco meses maravillosos, para aquellos #EmbajadoresTranshuella que han aportado a esta causa que entiende que la vida tiene un propósito y todos damos desde lo que podemos, sin que sea menos o más que los otros.


He sido muy critica del asistencialismo, de dar sin exigir, de dar dinero en vez de darle oportunidades que los ayuden a conseguir ese dinero, de mostrarles que hay oportunidades, de la importancia de soñar con ser lo que quieran ser, deportista, diseñador, abogado, técnico, pintor, carpintero, lo que sea pero que lo hagan con pasión.


Sin embargo, cómo negar que la navidad para cualquier niño es una espera larga, de 11 meses para recibir un regalo, un regalo que no importa su tamaño sino rasgar el papel, la emoción de no saber qué es y descubrirlo. Con la utilidad de los productos vendidos a través de Transhuella, 40 niños del barrio La Boquilla de Cartagena tuvieron una "pequeña celebración de Navidad" como dice Roci. Aquí las fotos tomadas desde Cartagena :)



La fiesta era para 30, pero llegaron 40 y ninguno se fue sin regalo, así me dijo Roci, quien se ocupó de todo, de empacarlos perfectamente y darles un día más de felicidad.


En enero comenzaremos con el comedor comunitario que será llevado por Roci, nuestra gestora en Cartagena, para darle el desayuno todos los días a 25 niños.


Como parte de Transhuella sólo quiero darles las gracias, a Manuela y a Evaristo, a Mateo nuestro abogado, a Jennyferh nuestra contadora, a ANDREA nuestro ángel que ha hecho posible que los productos Transhuella lleguen a su destino, a Mateo que ha hecho de todo y corriendo, a Casa Luker por confiar en nosotros, a los #EmbajadoresTranshuella, a Roci por ser nuestra gestora y hacer esto realidad en el territorio.


Feliz año les deseamos todos en esta gran familia, deseamos que 2018 haya sido un año de aprendizajes y que 2019 venga lleno de amor y de bendiciones, de fraternidad.

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